Como las guerras de Gila

En este país tenemos muchas cosas en común. Ya seamos de un partido u otro, del Pís Vasco o de Canarias, altos o bajos, al final caemos todos en los mismos tópicos. No hay que ver las llamadas que hacen algunos, y compararlas con las que han hecho otros:

Afortunadamente, estamos en el país de la pandereta, donde todo está tan fuera de lugar que nos podemos reir de todo. El problema es que estas bromas a veces no hacen gracia, y hay gente que muere. Gila hizo humor con cosas que el resto no habríamos considerado graciosas. Pero él sabía muy bien de lo que hablaba.

Estuvo delante de un pelotón de fusilamiento y sobrevivió porque el pelotón estaba borracho y se hizo el muerto. Han pasado 72 años desde que intentaron matarle, desde que pasó la guerra que él comenta, pero algunos, a día de hoy, no se enteran de eso.

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