Después de León (III): Los mallorquines

Por último quisiera dedicar esta última entrada a unos «peregrinos» que nos acosan.

Para empezar, dar mil gracias a mi hermana Cristina. Me has salvado de morir devorados por los mosquitos (otra vez, habría que exterminar esos bichos). Os pongo en situación:

Sahagún. Andando bajo el sol después de un camino no muy largo pero si muy duro. De esos de conversaciones difíciles con gente que requieren atención. Y ya sabéis que no me gusta pensar mas de 10 minutos al día. El caso es que llegamos a un albergue y…. lleno. Un grupo de 50 mallorquines con coche de apoyo (que lleva todo el peso) ha colapsado el albergue, y se rumorea que hacen parte del camino en bus. El resto de albergues, llenos. El hospitalero se apiada y nos encuentra una pensión, que nos toca pagar.

Reliegos (el día siguiente). Llegamos después de 37 km de andar bajo el sol. Literalmente destrozado. Sin agua. Km extra que no esperábamos por un desvío provisional que nos hizo andar de más. Cuando llegamos al único albergue: lleno, 50 mallorquines. El siguiente, lleno, el siguiente pueblo, lleno… vamos, para dormir bajo techo teníamos que andar casi 60 km. Cabreo generalizado, peleas por camas, el hospitalero nos hecha a la calle por acusarle de hacer reservas, etc, etc….

Solución: llegar a León un día antes de lo esperado, pagar un hotel 4 estrellas (Cris, cuanto te quiero por ese «bono amigo» tirado de precio….), y luego un día de descanso y albergue. Los que andáis, ya sabéis porque estábamos tan frescos en León.

Y no me gustaría despedirme sin mentar a toda la familia, cercana, lejana y por conocer, de esos valientes hijos de…. gente muy respetable, los mallorquines que nos obligan a hacer una maratón todos los días para tener cama.

Me acuerdo de vosotros, y de vuestras caras. Si un día me quedo sin sitio (y sin comida) por vuestra culpa, os acordaréis de mi.

3 comentarios sobre «Después de León (III): Los mallorquines»

  1. Cubillos

    Hola campeón, ya has llegado a tus raices,falta ya el último tirón, un Nistal nunca se rinde. Te esperamos en Gijón para celebrar tú cambio de década. Cuidate y un besazo por guapo.

  2. lamayor

    creo que la de arriba es mamá por lo de «un besazo por guapo» jijijii
    pues nada, veo que vas muy bien para todos los kilómetros que llevas en la piernas.
    como vas comprobando, ya te avisé de que el palo o cayado se utiliza een las etapas finales para poner zancadillas para conseguir adelantar a los posibles quita-camas.
    ten paciencia y no te quemes con los albergueros zarrapastrosos, déjalos pasar, al final cuentan más como anécdota que otra cosa.
    Y recuerda, podría ser peor…podría llover!!! ;-)
    besos
    PD: cuando significa «arrojar» echar echa su hache..

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